El Zaharruno se ha impuesto implacablemente por 7-2 a un desdibujado Gazte que echó demasiado en falta a la saeta Ander, quien no tocó el balón por incomparecencia.
No hay excusa que valga. Ni un arbitraje lamentable que anuló el gol inicial del Gazte y posteriormente dio por gol un balón del Zaharruno que no traspasó la línea, ni la incorporación de jugadores exóticos una vez avanzado el partido y fuera, obviamente, del periodo de fichajes.
El Zaharruno fue un rodillo y el 'Torpedo' Zaldua demostró que su familia lleva el fútbol en la sangre. Brillante actuación la suya y la de sus hijas sobre la hierba artificial de Amara -anotando y participando activamente en el juego-, así como la de su compañera, que desde el graderío reivindicaba parentesco ante el éxito deportivo de los suyos. Memorable.
Hoy solo hubo un equipo en el campo y el rendimiento de sus jugadores se multiplicaba sin que fuera necesario elaborar en exceso. En el fútbol, la prosa y la eficacia son frecuentemente las claves del éxito. Como hoy.
La incorporación del generador Edu ha reforzado el carácter intimidador de este equipo al que el Gazte no ha opuesto más que su deportividad y exquisito trato del balón, que han sido tan vistosos como insuficientes.
El Zaharruno se fue al descanso con un 2-1 favorable y el segundo tiempo fue claramente suyo, con una grandísima aportación de los Zaldua, que cortaron, pasaron y anotaron a favor de su equipo de todas las maneras posibles.
Catón dictando y Fernando rejuveneciendo, como hacen todos los años por estas fechas, disfrutaron recorriendo cada palmo del terreno de juego para dar orden y combatividad a esta práctica deportiva.
Del Gazte poco bueno se puede decir. La frescura de los más jóvenes no bastó, pese a que hicieron sus méritos. Habrá que esperar a 2013 para confirmar que pueden asumir el histórico papel que están llamados a cumplir en el mundo del fútbol.



