La implacable tabla de mareas había determinado que el Memorial Ramonita 2015 había de disputarse al mediodía, pero la no menos implacable tiranía del fútbol ha dictado urgente sentencia sin siquiera escuchar al jurado, pues a los pocos minutos del inicio de la contienda el choque estaba finiquitado. El Beti Gazte, un inquietante Shangri-La futbolístico que derrocha creatividad y destreza, se ha dado un paseo.
Sería injusto y falto de rigor no reconocer que el duelo estaba ciertamente descompensado. Primero, porque a medida que el Beti crecía futbolísticamente, el Zaharruno decrecía tanto en ánimo como en número de efectivos, que desertaban al ritmo de la samba que marcaba el rival; y segundo, porque la incorporación de alevines, infantiles, juveniles o cadetes, así como la fea tendencia del cuerpo humano a madurar y a apocharse anuncian una más que probable revisión de los criterios que actualmente ordenan tan rígidamente la composición de ambas escuadras en función de la fecha de nacimiento.
Pero no hay excusas. Ni siquiera el hecho de que el campo de fútbol presentara una densidad de población similar a la de una piscina japonesa. Ni que sea imposible adivinar la disposición de líneas de ambos equipos (2-3-4-6-2, 5-2-4-8-9 o múltiplos). Hoy el fútbol ha sido cruel con el Zaharruno.
Bien es cierto que el año no ha discurrido igual para un equipo y otro. El tirón de orejas a la indisciplina de los jugadores del Gazte que el año pasado fallaron a la convocatoria, así como el minucioso estudio del rival a cargo del nuevo técnico ha surtido efecto y el partido ha sido coser y cantar para la chavalería. El Zaharruno quizá se ha dormido un poco en los laureles.
No ha faltado pundonor en el Zaharruno. Ni en Fernando, que jugaba infiltrado por lesión articular, ni en su hijo más joven, Mikel, quien ha protagonizado jugadas de mérito. Markus, su hijo, Asier, Iban, Catón, Flory o Martín, entre otros, han hecho lo que han podido. Pero hoy era el día de María, Eider, Aitor, Jone, Josu, Xabi y Teresa, entre otros miles, que han corrido todo lo que se han ahorrado Jato, Jon y Juanvi.
Al final del encuentro, el Zaharruno ha podido maquillar un poco el resultado anotando un par de goles que han celebrado como tanto entusiasmo como merecimiento.
Lo cierto es que queda un año por delante que unos usarán para cicatrizar las heridas y otros para deleitarse con la siempre objetiva y rigurosa prensa deportiva que, sin duda, glosará cuidadosamente lo que hoy se ha vivido y bebido, que no ha sido poco.
FICHA:
Zaharruno: Mikel, Fernando, Iban, Flory, Catón, Martín, Asier, Markus e hijo.
Beti Gazte: Josu, Eider, Jone, Xabi, María, Aitor, Teresa, Juanvi, Jato y Jon.
Estadio: Ramonita Arena
Público: Entregado al preciosismo del espectáculo desde la imparcialidad que concede la consanguinidad.



