El Memorial Ramonita no vive ajeno a este hecho. Nombres que se han convertido en leyenda hicieron sus primeros pinitos futbolísticos en este envidiado evento deportivo, que les sirvió de trampolín para alcanzar otras ligas, abrazar otros deportes o incluso para refugiarse en el sedentarismo, una de las federaciones con mayor número de fichas.
La renovación permanente y la madurez de las plantillas del Zaharruno y del Beti Gazte hacen presagiar que estamos a punto de presenciar de nuevo este fenómeno.
"Llevamos tiempo esperando, pero parece que este año va a ser que sí. Hay un puñado de jugadores que tiene que explotar, aunque esperamos que no sea irreversible", concluyó el ojeador húngaro Leó Szilárd.

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